Hoy hace 3 años fuí presidente en una casilla electoral. Fue en la elección de 2006 donde ganó Felipe Calderón. Hoy, como hace 3 años, estoy convencido de que en lugar de quejarme “cómodamente” sentado sin hacer algo al respecto, tengo que asumir responsabilidades ciudadanas. Así que cuando el sorteo de ese entonces apuntó directamente a mí como PRESIDENTE de la casilla, inmediatamente dije que si.
Hay un montón de recuerdos todavía frescos: El día anterior estaba muy nervioso, pero confiado de que todo saldría bien. Ya el Domingo, el primer contratiempo. ALgunos otros funcionarios de casilla llegaron tarde, por lo tanto, la casilla no abrió a tiempo. Y empezaron los reclamos de la gente formada afuera de la casilla. PERO no fue cualquier reclamo. Mis vecinos, los de toda la vida, los que me vieron crecer, los que me invitaban a jugar… Ese día me desconocieron cual triste perro callejero. Me chiflaron, me dijeron de todo, se los juro. Yo no daba crédito. Esa gente me había querido toda mi vida, me apreciaba, y en este preciso día en que requería de su apoyo, decidieron sacar toda su frustración ciudadana contra mí. Mi vecina de la casa a la derecha, una señora como de 70 años, con mucha ternura me dijo: “¿Mijito, es que no te da vergüenza tenernos esperando?”.
Abrimos la casilla y empezaron a votar. Los ojos de aquella gente que tuvo que esperar larguísimos 10 minutos me fulminaban mientras se acercaban a que les pintara el pulgar. Mejor me paré de la mesa y me puse a disque verificar que todo estuviera en orden mientras los revoltosos viejitos se iban satisfechos a sus casas.
¿Qué más? Ah si, los visores del PAN y PRD se quejaron porque los del PRI iban vestidos de Rojo. Pues a conseguirles sueters a los Rojos. Los del PAN muuuy confiados. Los del PRD con mucha rabia y listos para dar pelea. Los del PRI se cambiaban unos por otros a cada rato. A un votante se le ocurrió sacarle foto a su boleta con su celular y empezó a mostrársela a la gente ahí formada. Los del PRD se le fueron encima, los del PAN lo defendieron, los del PRI calladitos observando. Uno que otro grito y el revoltoso se fue.
Luego me pasaron un sobrecito con 200 pesos adentro. “¿Y esta lana?” Mi paga por dedicarle mi Domingo a una labor ciudadana. Menos mal. OK!
Luego llegó mi esposa con mi hijo de 1 mes de nacido. Foto! Foto!.. “Cuando mi hijo crezca, le voy a enseñar la foto de cuando su papá fue Presidente de Casilla”…
Luego más tarde, la lluvia. Todos listos para correr a un techito. Yo andaba temeroso de que no me fueran a “mapachear” o a “ordeñar” las urnas. Pero no hubo otra cosa más que una que otra boleta mojada.
Luego, a contar los votos. Los del PRD pidieron recontarlos 3 veces!!! no lo podían creer: El PAN les estaba ganando!
Terminamos de contar y luego a subir todo al coche y a dirigirme al IFE a dejar el paquete electoral. Una gran fila de colegas Presidentes de Casilla entregando sus paquetes. ¿Un cafecito? ¿Una galletita? ”No gracias, yo mejor ya me voy a mi casa. Compermisito.
Y luego ya en casa, un abracito a mi hijo y mi esposa, un cafecito y a ver la tele.
Fué un día que no voy a olvidar facilmente. ¿Valió la pena? por supuesto que SI. Aprendí mucho y cumplí como ciudadano. ¿Lo volvería a hacer? No.
Por 2 razones. Primero, porque sería quitarle la oportunidad a otro ciudadano para que viva esta inigualable experiencia cívica. La segunda, porque todavía sigo dolido con mis vecinos, no obstante estos “inofensivos” viejitos me saludaron como si nada el lunes siguiente.