Sabiéndonos un pueblo dividido intencionalmente, mal educado intencionalmente, mal alimentado a propósito y adormilado por consigna los invito a buscar en lo más recóndito de su pensamiento una pizca de remordimiento de conciencia.
Todas tus acciones ciudadanas tienen consecuencias. Y lo que has hecho o has dejado de hacer trae como resultado lo que vivimos hoy. Si ves algo en el México del año 2009 que no te agrada, o peor aún, que te molesta, te hiere o te fastidia, debes saber que también eres responsable directo o indirecto de eso. Y te debe remorder la conciencia.
Este país carente de un rumbo prometedor y visionario está secuestrado por los actos de personas con poder a quienes no les remuerde la conciencia. En estos momentos se toman decisiones que nos afectarán en todos nuestros futuros, los cercanos y los lejanos. Y he podido constatar directamente cómo nuestros gobernantes, recientemente elegidos hace menos de 4 meses, abiertamente reconocen estar tomando decisiones sin fundamento, sin razón. No hay consenso. Tampoco hay voluntad y mucho menos interés por el bien común. El interés personal, que viene del interés político, que viene otra vez del interés personal de nuestros gobernantes y sus amigos cercanos, por enésima vez se antepone a todo.
¿Votaste el pasado 5 de Julio? Si no votaste y eres parte del 40% de gente que no votó, no tienes ningún derecho a sentirte, ni bien ni mal. Tu has perdido el derecho a opinar y punto.
Y si tu votaste, ¿estás de acuerdo con lo que está sucediendo? Te guste o no, tu voto sustenta lo que sucede en México en este momento. Bien por ti si tu elección fue la correcta y estas satisfecho con lo que pasa. Espero no estés solo, como no puedo dejar de imaginarme que lo estás. Y si a tí no te están cumpliendo con lo que te prometieron, debes reclamar. Debes ir y reclamar. Y debes grabarte muy bien estos momentos antes de volver a votar.
Porque en este México del 2009 no hay nadie contento, satisfecho, feliz, motivado, esperanzado.
Porque cada vez es más evidente la manipulación, el engaño, el circo y la maroma.