Septiembre 13, 2007
A propósito de la Independencia (a medias)
La celebración de la Independencia tiene un propósito nacionalista. Güeros y colorados, altos y chaparros, mujeres y hombres, derechos e izquierdos, todos los mexicanos nos unimos en tono de celebración y guarapeta a celebrar.
Pero, ¿celebrar qué? ¿Que ya nos hicimos independientes de España?
Si tan solo la gente supiera que el verdadero propósito de Hidalgo era proclamarse en contra de Napoléon e independizarse del dominio que FRANCIA tenía sobre España a principios de 1800 y que el verdadero grito de independencia fue VIVA Fernando VII, rey de España. Y claro, que Hidalgo tenía otras intenciones algo distantes de crear un nuevo país, al igual que sus amigos masones. Pero bueno, eso a quién le importa, ¿verdad?
El chiste cada 15 de Septiembre es gritar Viva México, ponernos hasta atrás y abrazar al que sea, olvidándonos de quien tenemos sentado junto, no importa si es Procurador de Justicia Estatal acusado de abuso sexual de menores, o si es una Gobernador metido hasta dentro con el narcotráfico.
Yo no me siento como un mexicano libre e independiente. Más bien como un mexicano libre a medias, atemorizado por las autoridades, agentes de tránsito, MPs y policías, amenazado a cada rato por teléfono por quién sabe quién que ya tiene mis datos personales y que me promete sacarme de su lista de próximos encajuelados si le deposito 50,000 pesos al instante. Gozo de una libertad a medias para decir lo que pienso, temeroso de que alguien me escuche y luego use sus influencias para amedrentarme. Me siento a penas libre de dedicarme al comercio y constantemente presionado por inspectores del ayuntamiento para sacarme una lana, cuando tengo todo en regla.
Me siento prisionero en un país TOMADO (entiéndase secuestrado, no alcoholizado), en donde los gobernantes y los políticos me hacen creer una cosa cuando en realidad pasa otra. Dicho de otra manera, me engañan sistemáticamente, seguramente porque es más fácil evadir responsabilidades y tratarnos como ignorantes que sostener su palabra y ser congruentes de lo que dicen y luego hacen.
Incluso me siento libre a medias en un mundo en donde muy poquitas, verdaderamente pocas personas son dueñas reales de TODO y TODOS, y lo manejan a su antojo, tomando decisiones impensables, inventando guerras, destruyendo países, matando, robando, enfermando y les vale madre destruir todo lo que esté a su paso y pasar sobre quien sea.
Alguna vez escuché a alguien que decía que el objetivo principal del ser humano es trascender. Esto es, ir más allá de nuestros propios límites como seres vivientes (cuya única certeza es nuestra muerte) y crear las condiciones para que nuestros descendientes puedan vivir y trasciendan a su vez para las generaciones que vendrán.
Yo no creo que estén peleadas la filosofía de “disfrutar y vivir el hoy” con la filosofía de “trascender”. Me viene a la memoria una chava con la que salí hace algunos años y que le encantaba decir que “ella solo vivía el HOY y que eso era todo lo que le importaba”. Al principio me encantó esta forma de pensar. Luego la tramposa me puso el cuerno al lo largo de un año más o menos sin que me diera cuenta. En fin… ese tema no va aquí. No nos desviemos mucho.
La clave, el sentido real de nuestra independencia es USAR NUESTRA LIBERTAD de manera RESPONSABLE y HONESTA.
¿Estamos entendiendo? Esto quiere decir, siendo responsables de nuestra libertad de manera honesta. ¿A caso hay que explicar esto?
Bien. Podría seguir exprimiendo ideas de mi cabeza, pero esto ya empieza a sonar como una aburrida clase de Ética de segundo de Prepa. Mejor vamos a prender la telera, pasarle al canal de las estrellas y a votar para escoger a la nueva banda Timbiriche.
Ah, se me olvidaba, uno de mis compañeros se quejaba esta mañana, y decía “… ¡qué mal que este año no hay puente!
Los que trabajamos todo el año porque no nos queda de otra, por que no tenemos esa “libertad”, nos da igual.